Cleopatra de Macedonia (ca. 356 a. C. - 308 a. C.) fue hermana de Alejandro Magno e hija de Filipo II y Olimpia de Epiro. Tenía dos hermanastras, Tesalónica y Kinane, y un hermanastro, Filipo III Arrideo.
Creció bajo el cuidado de su madre en Pella, como cualquier princesa. En el 338 a. C., Cleopatra se quedó en Pella con su padre mientras Olimpia huyó a Epiro, al palacio de su hermano Alejandro I, y su hermano Alejandro partió hacia Iliria. Pronto Filipo envió a uno de sus aliados a Epiro a ofrecer a Alejandro I la mano de su hija. La gran ceremonia nupcial entre Cleopatra y su tío Alejandro de Epiro tuvo lugar en el año 336 a. C. Fue en esa boda, que se celebró en un magnífico teatro de Egas, cuando Filipo II fue asesinado a manos de su guardia Pausanias.
Inmediatamente después del asesinato de su padre, los recién casados volvieron a Epiro. Poco después, la pareja tuvo dos hijos, Neoptólemo II de Epiro y Cadmia. Aunque Cleopatra dejó la ciudad de Pella no se olvidó de su familia, ya que se cree que Alejandro y Cleopatra se enviaban frecuentes misivas mientras él conquistaba Asia. En el 332 a. C. Alejandro envió parte de su botín a su madre y hermana, así como a sus amigos íntimos.
En el 334 a. C., el marido de Cleopatra cruzó el Mar Adriático hacia la península itálica para combatir, en nombre de la colonia griega Taras, con las tribus que allí habitaban (como los lucanos o los bruttii), dejando a Cleopatra como regente de Epiro. Recibió y envió varias embarcaciones con grano, y mandó las sobras a Corinto. Alejandro I conquistó Heraclea, tomó Siponto, y capturó tanto Consentía como Terín, pero le mataron en plena batalla en el año 331 a. C., dejando sin padre a su hijo Neoptólemo, quien era por aquel entonces demasiado joven para heredar el trono.
Cleopatra gobernó Epiro desde entonces. Según una costumbre epirota, la mujer se convertía en cabeza de familia si su esposo moría y sus hijos eran demasiado pequeños, algo que no ocurría en el resto de Grecia. Así que la poderosa reina asumió el control del reino. Tras la muerte de Alejandro I, una embajada ateniense le presentó sus condolencias.
Para sorpresa de todos, Cleopatra se movió más en el ámbito religioso del estado moloso que en el político. Su nombre aparece en una lista de personas que dieron la bienvenida a embajadores sagrados, en la alianza epirota recientemente establecida. Cleopatra es la única mujer de esa lista. Esa posición pudo haberla permitido estar al tanto cualquier cosa que ocurriera en Grecia.
Alrededor del 324 a. C., Cleopatra volvió a Macedonia, mientras su madre Olimpia asumía el control de Epiro, ya que la relación de ésta última con el regente Antípatro era bastante tensa. No mucho después Alejandro Magno murió en Babilonia (323 a. C.).

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